Entrevista con los editores de la revista Labor

Por Alan Segal | Constanza Castagnet | Diego Berakha | Irina Kenigsberg. 9 de enero de 2014

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Sin prisa pero sin pausa. Esta bien podría ser la máxima de los editores de la revista Labor. El tiempo suele dejar espacio a las modificaciones, revisiones y nuevas perspectivas y eso se acaba traduciendo en calidad. Puede que esa sea la razón por la que Labor solo publica un número al año. Esta revista, editada desde Argentina en español y en inglés, ha lanzado su segundo número, manteniendo la esencia del primero, es decir, los procesos de creación, un tema que lejos de agotarse va aumentando día a día. El secreto consiste en ir encontrando nuevas formas de presentar las ideas y los trabajos creativos. Hablamos con Alan Segal, Constanza Castagnet, Diego Berakha e Irina Kenigsberg, los editores de la revista Labor, sobre este segundo número, sus influencias y lo que está por venir. 


¿Cómo ha sido el proceso de edición del segundo número de Labor, un año después de lanzar el primero?


Teniendo un primer número publicado, fue todo un poco más sencillo. Mucho trabajo, pero con más certezas. Hay una base que el primer número resuelve, un pequeño cimiento que permite moverse con un poco mas de confianza que antes, cuando lo único que teníamos era una idea. De alguna forma, Labor 1 funcionó como número 0. No teníamos un plan, mientras la hacíamos íbamos descubriendo qué revista estábamos haciendo. A la hora de encarar Labor 2, ya sabíamos qué revista estábamos haciendo.


¿En qué se parece y en qué difiere este segundo número del anterior?

Los procesos de trabajo siguen funcionando como hilo conductor de la revista, es su esencia. A veces surge el temor de que el tema se pueda agotar o volverse reiterativo. Pero al contrario, no sólo temáticamente se va expandiendo, incluyendo distintas disciplinas, profesiones y campos de acción, sino que también la libertad que tienen los colaboradores a la hora de interpretar la consigna permite nuevos abordajes formales, y distintos enfoques conceptuales. Por ejemplo, en el número 2, Apparatu (un estudio de cerámica de Barcelona) decidió hablar de su proceso de trabajo realizando una fotonovela, un formato que a nosotros nunca se nos hubiera ocurrido incluir en Labor y que le agregó una dimensión totalmente distinta a la revista.

Buscamos tener un material cada vez más heterogéneo y seguir encontrando, junto a los colaboradores, nuevas formas de hablar del proceso de trabajo.


¿Cómo os enfrentáis a la edición del siguiente número? ¿Os tomáis un tiempo libre o ya estáis empezando a trabajar en él?

Entre tener la revista terminada en las manos y empezar el siguiente número hay una serie de pasos necesarios, como la organización de un evento para presentar la revista y la distribución a librerías, y eso de alguna forma funciona como una pausa entre la finalización de un número y el comienzo del siguiente. Al mismo tiempo, hacer Labor es una parte fundamental de nuestra vida, completamente fusionada con nuestra cotidianidad, por lo que siempre estamos proponiendo y pensando cosas nuevas, sin importar en qué etapa nos encontremos.


¿Quiénes formáis el equipo de Labor?

Somos 4 editores que nos dividimos por igual casi todas las etapas de la realización de la revista: Alan Segal, Constanza Castagnet, Diego Berakha e Irina Kenigsberg. También contamos con amigos que ya han participado tanto en el primer número como en el segundo, que los sentimos parte del proyecto: Ana Armendariz, Sebastián Lahera, Sofia Berakha, Ignacio Parodi, Ulises Conti, por nombrar a algunos.


¿Desde dónde editáis la revista?

Buenos Aires.


¿Alguna publicación que os haya servido de referente?

Tristes trópicos de Claude Levi-Strauss, Lo infraordinario de Georges Perec, Aku-Aku de Thor Heyerdahl, Denkbilder de Walter Benjamin, por ejemplo. Somos bastante explícitos con nuestras influencias, además de los artículos, Labor incluye diferentes fragmentos de libros escaneados que nos inspiran para construir el relato final de cada número. En la esfera de las revistas, muchas nos han influenciado. Colors es una referencia ineludible. Y dentro de las más contemporáneas, nos gustaría mencionar The Happy Hypocrite y Here and There, dos publicaciones brillantes.


¿Qué veis si levantáis los ojos de esta pregunta y qué haréis cuando termines la entrevista?

Seeing is Forgetting the name of the thing one sees, seguramente encontremos algo para el número 3 ahí.  Ir a dormir. 


Muestra gratuita del segundo número de la revista Labor:

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